28 agosto 2014

Debemos prepararnos, el futuro no se adivina, se construye…

Es preciso que comencemos a pensar seriamente en el porvenir de nuestro país, porque hoy la sociedad piensa en su bienestar, ya no aguanta ni la injusticia ni la miseria. El futuro de nuestro país no depende de lo que cada uno sea partidario, seamos consientes de esto, sino de las necesidades inevitables de la situación actual, Juan D. Perón.

Dentro de pocos años entraremos, en la etapa posindustrial, debemos pensar seriamente a partir de hoy en el futuro de nuestro país. Esto impone la necesidad impostergable de nuevas reformas que, a la vez impulsan a la satisfacción de las nuevas necesidades del mundo y del hombre de hoy.
Nosotros los justicialistas ya hemos elegido un camino para transitar el presente y el futuro de la evolución, que es nuestra famosa "Tercera Posición", pero es necesario profundizarla.

Para imponer nuestra posición, hemos tomado la decisión de incrementar nuestro presupuesto en materia educativa, porque sabemos que es la herramienta fundamental para enfrentar un futuro como el que se avecina.

Estas fueron algunas medidas que fuimos tomando a través de los distintos periodos de mi gobierno: La enseñanza técnica de las Escuelas de Aprendizaje y Orientación Profesional, con los cursos de aplicación y la Universidad Obrera, creados ya en 1945, como el acceso libre y la enseñanza gratuita para todos los argentinos en las Universidades Nacionales, estas medidas forman parte de la democratización de la enseñanza y a su vez elevamos el nivel cultural de los argentinos. Queda mucho por hacer, no nos debemos conformar con esto debemos seguir profundizando con nuevas reformas.

Todavía hay tontos que tampoco se dan cuenta que esto obedece a una evolución que ha llevado paulatinamente a los pueblos y que es necesario para nuestro país empezar a realizar las nuevas reformas necesarias para cabalgar esta evolución.

Estas serán las condiciones fundamentales que presentará la sociedad posindustrial:

1) Una renta industrial cincuenta veces superior a la de la sociedad industrial;
2) La actividad económica habrá pasado del sector primario (agricultura) y secundario (producción industrial) al terciario y cuaternario de los servicios;
3) Las empresas privadas habrán dejado de ser la fuente principal de la reacción técnica y científica;
4) Las leyes del mercado jugarán un papel muy inferior a las del sector público y los fondos sociales;
5) El conjunto de la actividad industrial estará planificado por la cibernética;
6) El principal papel del progreso residirá en el sistema de educación y en la innovación tecnológica puesta a su servicio:
7) El factor tiempo y espacio no tendrá ninguna importancia en los problemas de comunicaciones;
8) Las diferencias en la sociedad posindustrial entre los ingresos altos y los bajos, serán muy inferiores a las de la sociedad que conocemos hoy.

En otras palabras, lo que venimos sosteniendo de siempre como necesidad de evolución, realizar lo que hoy ya podemos ir encaminando con la intención de acompañar al tiempo, sin esperar a que éste tenga después que empujarnos.

Por otra parte, sólo podremos competir con los países desarrollados, en la medida que seamos capaces de luchar para colocarnos tecnológicamente a su altura. Sabemos cómo puede hacerse, con mayor educación, cultura y tecnología, todo depende de que seamos capaces de realizarlo.

Los tiempos que vivimos son definitorios de nuestros destinos, porque si quedamos rezagados en la evolución o retrasados en el desarrollo que es consubstancial con el tiempo, no podremos pretender otro futuro que el que merecen los retardados.

El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista