17 septiembre 2014

Nadie va a salvar a los trabajadores si ellos mismos no se salvan, Juan D. Perón

Para nosotros la acción política es una acción colectiva, en la cual para ser buen peronista no se necesita más que una sola condición: ser una buena persona. No le exigimos que sean sabios, ricos o poderosos, simplemente que sean honrados y buenos. Mi interés siempre fue ir capacitando el encumbramiento de la masa, creando dirigentes, porque tenemos la aspiración de transformar esa masa inorgánica, “Mutum ed unans pecus”, como decían los romanos, en una organización con una conciencia social y una responsabilidad social. Donde los sindicatos y los trabajadores tienen una función muy importante, no solamente porque representa la columna vertebral del justicialismo. Ellos han hecho un trabajo transcendental en lo que respecta a nuestra justicia social.

Por eso quiero recordarles compañeros, para que no se olviden, que los trabajadores solamente podrán ser salvados por los trabajadores. Nadie va a salvar a los trabajadores si ellos mismos no se salvan. ¿Y cómo han de salvarse? Organizándose y construyendo organizaciones poderosas, disciplinadas y obedientes a la causa del conjunto, es decir a la de todos los trabajadores. Cada Trabajador debe pensar que su éxito no vale nada; que el que vale es el éxito de todos, porque el día en que todos los trabajadores estén defendidos por sus organizaciones, serán invencibles frente a las fuerzas de la reacción, sea el gobierno o institución que sea, ustedes deben luchar por sus derechos y por su dignidad, recuerden que nadie lo hará por ustedes.

Cuando el trabajador ha estado en el mundo sin organizarse ha sido juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales y esto no quiero que vuelva a suceder jamás en mi país. La justicia social no se discute, se conquista.

Cuando una organización como la nuestra ha resistido la prueba del ácido -que es la prueba que han soportado las organizaciones sindicales-, quiere decir que ha de permanecer en el tiempo y en el espacio durante el lapso en que sus dirigentes sean capaces de asegurarles una dirección pura y firme sin estridencias inútiles que desgastan y sin demostraciones también inútiles que no hacen sino dañar el organismo y debilitar a los hombres que lo forman. En ese caso, esa organización cumple con seriedad y con verdadero patriotismo la función para la cual está destinada. La defensa de los intereses profesionales se confunde con la defensa de los intereses del pueblo, y cuando una organización está al servicio del pueblo es invencible, porque los pueblos son Invencibles, más aun cuando son libres.

La invencibilidad de los pueblos depende de estos dos factores, la libertad y organización. Libertad que significa para nosotros hacer lo que el pueblo puede quiere pero todo dentro de los parámetros de la ley, es decir hacer lo que se debe hacer porque de lo contrario pasaría hacer libertinaje. Hay una gran diferencia entre el concepto de libertad que manejan algunos y la que manejamos e inculcamos nosotros. Y el otro factor es la organización que muchos han intentado por diferentes medios dividir la acción social de la acción política y han querido hacerlo precisamente para debilitar el factor de poder que representan las organizaciones sindicales. Un consejo compañeros, esto que voy a decirles ya lo he visto en muchas organizaciones, si ustedes los trabajadores se dividen pierden todo su poder y esta es la misión que tienen algunos sectores de poder, dividirlos e intentar destruirlos, porque es la única manera que tienen ellos para poder dominarlos y explotarlos.

Las organizaciones sindicales no sólo no pueden renunciar a su acción política, sino que incluso la deben administrar inteligentemente, para que jamás ese factor de poder que invisten se debilite por el apartamiento de una función que es fundamental para la base popular a la que representan.

Recuerden compañeros que la organización sindical, es el pueblo organizado, y su función es hace sentir el acento no sólo de sus intereses, sino también de sus aspiraciones y ambiciones, que asimismo son una fuerza motriz en la acción política. En otras palabras señores, cuando los obreros hayan renunciado a intervenir en los destinos del país, esa será una determinación suicida para su propia clase y para sus propias organizaciones.

El futuro no se adivina, se construye. Por un Futuro mejor.
Diario Peronista