09 enero 2014

El Peronismo una filosofía de vida

El peronismo tiene su filosofía que es el justicialismo. Es una filosofía de vida porque no solamente se preocupa por la realidad social, económica y espiritual del pueblo argentino sino que propone las soluciones que mas convengan a las necesidades e intereses del hombre. Ahora aquellos sistemas que se despreocupan o desligan sus responsabilidades dejando a la deriva a su pueblo, obviamente están condenados al fracaso. ¿Porque?

Porque la filosofía aplicada a la sociedad viene a ser como el pensamiento y la vista del caminante. La filosofía es el medio por el cual piensan las sociedades y ven los pueblos.

Todo Movimiento Colectivo que quiera introducir modificaciones de fondo en la estructura social de un pueblo debe tener una solida justificación filosófica. Es lo que logro el peronismo con el justicialismo, una verdadera revolución social.

Ahora si el peronismo en vez de introducir modificaciones de fondo, como hoy no lo hacen, y se limitan a realizar solo cambios de forma, a sustituir dirigentes tocando las instituciones y al pueblo, eso no es una revolución, en nombre de Perón sería antiperonismo.

El justicialismo tiene una particularidad, los caracteres que conforman la filosofía justicialista hacen que sea fácilmente aceptada por la sociedad. Porque es una filosofía solida y realista de la vida integral del hombre.

El movimiento justicialista al ser su doctrina profundamente humanista y popular centra su preocupación en el hombre, en el hombre de pueblo, en el trabajador. Perón afirma que todos los hombres son armonía de materia y espíritu, de individualidad y comunidad por consiguiente son todos iguales y no hay clases privilegiadas.

Para lograr esa perfecta armonía Perón propuso, el hombre de pueblo debe practicar la meditación de forma activa y permanente, porque de allí brota la fuente original de las grandes ideaciones, para resolver los problemas de la lucha y del vivir cotidiano.

Con respecto al alcance de la palabra trabajador, Perón hace referencia, no importa donde trabaje, lo que interesa es que se desempeñe en una actividad que beneficia a la comunidad”. Como vemos no es un concepto sectario, es decir, para Perón todos somos trabajadores desde el obrero que levanta los cimientos de un edificio, como el que hace los planos, desde la cura al enfermo, como el que descubre el remedio salvador.

De esta modo, el peronismo cumple una de las aspiraciones más nobles de los pensadores progresistas, la de suprimir la división entre el trabajador manual y el intelectual.

Los altos atributos de la condición humana se desarrollan en el hombre que trabaja con sentido altruista y no en el egoísta, ni el indolente que acepta cualquier forma de vida, para si y para su familia o para la comunidad. Por eso el justicialismo que tiene como mira la realización integral del hombre, ve en el trabajador no sólo al principal propulsor del bienestar social, sino también al propulsor de todo progreso cultural.
Interpretado por Diario Peronista - Fuente: Escuela Superior Peronista