29 marzo 2014

“En política y como en las cuestiones de la vida, No basta solamente con saber las cosas, es necesario ponerlas en prácticas”.

Nuevos horizontes para un nuevo pensar y accionar. Así como la palabra santa nos muestra el camino de la vida a través de sus capítulos y  versículos haciéndonos saber y recordar: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino. Tus leyes son mi tesoro; son el deleite de mi corazón. Estoy decidido a obedecer tus decretos hasta el final. Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza. (Salmo 119:105-114)”.  El justicialismo ha creado una filosofía de vida acorde a los principios cristianos y humanos. Una filosofía que traspasa las fronteras del tiempo, porque supo abarcar, sin dejar nada afuera, todas las cuestiones humanas. Una filosofía que nos hace sentir y estar más cerca de Dios.

El peronismo es eso, es una combinación de cosas que los argentinos llevamos durante décadas en diferentes compartimientos del espíritu: fervor y acción. El peronismo, no se ha inventado nada, hemos hechos una doctrina que fue tomada del pueblo argentino y para el pueblo mismo. A diferencia de otros movimientos, el justicialismo deriva su fuerza no en una pequeña minoría, sino de una gran masa, cuyo punto de sostén reside en una valorización de las fuerzas humanas y sociales.

Hoy como ayer, el justicialismo tiene un fin y un propósito: “la firmeza en el propósito es una de las virtudes más necesarias, y uno de los mejores instrumentos para el éxito de una Nación”. Tal es la magnitud de la visión de Perón que en su legado les dejo a los jóvenes un claro y contundente mensaje: “La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Porque de la sana educación de la juventud, depende la felicidad futura de las naciones. Juan D. Perón  Nuestra juventud debe hacerme caso porque no me equivoco. Los jóvenes deben poner el impulso y los viejos deben elegir la dirección. Porque de esta forma lograremos el equilibrio, ese mismo equilibrio que ha sido logrado en los hombres de la conducción.

La humanidad ha cambiado y el mundo está cambiando las condiciones de vida de la sociedad con tal rapidez que el hombre no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad. Debemos comprender que es necesario por nuestros hijos y por las futuras generaciones, analizar el rumbo a seguir, de esa manera no caeremos en la dispersión de esfuerzos. Existe un horizonte donde nadie queda afuera, solamente hay que realizar ese examen profundo que durante décadas no se ha realizado en nuestra sociedad, que conlleva la participación y la voluntad de todos los sectores. Esta es una cuenta pendiente no solamente de los gobernantes sino de todos los argentinos, solo así estaremos cumpliendo con los designios divinos de una Nación, pujante, desarrollada y orgullosa de su destino.
Diario Peronista