20 abril 2014

El Peronismo y la Libertad

La libertad en el pensamiento de Perón: lo más importante es que el pueblo sea libre, en todos los aspectos de la vida pero dentro de una ética, sin la cual la libertad pasaría a ser un mito. La libertad no se discute, se conquista y se va realizando. Esta sin justicia es la peor de las ignominias decía Perón.

El peronismo es profundamente humanista, nada es más humano que la libertad del hombre en todos los planos, en especial en lo económico. Los que si tenemos bien en claro los peronistas cual es el concepto de libertad económica que quiere Perón para CADA UNO de los argentinos. Lo que si NO ES PERONISMO: el que tiene dinero tienen la libertad, lo demás no tienen libertad, no porque las leyes se la nieguen sino porque el sistema le quita el instrumento necesario para ejercerla. Esta libertad individual económica de algunos pocos anula la libertad económica de la mayoría del pueblo argentino.

Tal vez por eso mismo ninguna cosa humana haya sido tan discutida por el hombre. El justicialismo sostiene un concepto de libertad que brota de su misma esencia, desde que no concibe libertad sin justicia. Ni libertad para atentar contra la libertad. Ni libertad para quebrantar la ley de Dios.

Si el justicialismo, como doctrina cristiana nacional y popular, tiene por objetivo permanente la felicidad de los argentinos, como doctrina universal tiene como objeto la felicidad del hombre en la comunidad. Y la felicidad del hombre en sociedad, está íntimamente vinculada al problema de la libertad. El hombre está íntimamente convencido de que no puede ser feliz no siendo libre. Puede ser libre sin ser feliz, pero no puede ser feliz si no es libre. De allí que el tema de la libertad económica individual sea fundamental para la vida de cada argentino.

El peronismo afirma y sostiene que su doctrina tiene como objeto al hombre mismo. Reconoce en el hombre la existencia de una parte espiritual cuya libertad se les asegura de manera absoluta. Además sostiene que el hombre sin libertad económica es un hombre limitado en todas sus libertades, incluso en su libertad intelectual, moral, espiritual, etc.

El peronismo condena aquellos que utilizan la libertad en contra de la libertad misma. No me importan las palabras de los adversarios y mucho menos sus insultos. Me basta con la rectitud de mi proceder y con la noción de nuestra confianza. Ello me permite aseverar, modestamente, sencillamente, llanamente, sin ostentación ni gritos, sin necesidad de mesarme de los cabellos ni rasgarme las vestiduras, que soy demócrata en el doble sentido político y económico del concepto, porque quiero que el pueblo, todos los argentinos (en esto sí que soy “TOTALITARIO”), y no una ínfima parte, adquieran la libertad económica que es indispensable para ejercer las facultades de autodeterminación. Soy, pues, mucho más demócrata que mis adversarios, porque yo busco una democracia real, mientras que ellos defienden una apariencia de democracia, la forma externa de la democracia.  Juan Domingo Perón.

Diario Peronista

Prologo

Al reflexionar sobre la tarea de escribir este prólogo constatamos el reto que representa exponer el Pensamiento Peronista

Nosotros respetamos a todos los Presidentes y Gobernadores Peronistas porque comprendemos que cada uno de ellos gobernó y gobierna en periodos y épocas distintas, donde supo y sabe responder el desafío central de la historia y tiempo que le toca vivir...


El contenido de este site condesa en un trabajo de investigación y de un diálogo sistemático. La fuente fundamental ha sido la creatividad y estímulo intelectual de las diversas fuentes que nos fueron formando a lo largo de los últimos años.

Estamos convencidos que este Blog, tiene una enorme importancia cultural y política.

Una visión estratégica es inseparable de un liderazgo político capaz de transformarla en acción. No puede existir una estrategia acertada sino es a partir de un diagnostico correcto de la situación que se pretende modificar.

Muchas de las ideas expuestas han surgido de diferentes diálogos y de distintos seminarios.

Por Carlos Ravagni y Guillermo Ravagni