21 junio 2014

La Doctrina Peronista

Las bases de la doctrina peronista, son propias, naturales del desarrollo y de la evolución de la humanidad. Por eso, Perón nos decía “las doctrinas no son eternas sino en sus grandes principios”,  es necesario adaptarlas a los nuevos tiempos, a la época en que estamos viviendo, de lo contrario perderá todo contacto con la realidad.

La apreciación del hombre ante determinadas situaciones es diferente porque la realidad es un conjunto de verdades y estas son siempre relativas para la visión del hombre. Los peronistas debemos tener bien en claro una sola cosa, que la esencia del pensamiento del general, respecto a la reforma social tiene su base inamovible en una sola idea “Dignificar al Hombre” muchos piensan o creen que dignificar al hombre significa solamente que una persona reciba un salario digno o brindarle una pequeña ayuda social. Desde el punto de vista peronista dignificar es abarcar todos los aspectos de la vida del hombre, económico, emocional, cultural y espiritual.  Esto significa formar al niño, al padre, a la madre, acompañarlos, hacerle el seguimiento correspondiente, porque de esta manera estamos creando la sociedad a la que aspira el peronismo, y también estamos añadiendo valor agregado al País.

La idea esta cimentada, en los grandes principios filosóficos, en la metafísica y estas a su vez constituyen la escala de realizaciones del hombre y de la sociedad. En el congreso de filosofía Perón dice lo siguiente “Es posible que la acción del pensamiento haya perdido en los últimos tiempos contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos. También es posible que el cultivo de las grandes verdades, la persecución infatigable de las razones últimas, hayan convertido a una ciencia abstracta y docente por su naturaleza en un virtuosismo técnico, con el consiguiente distanciamiento de las perspectivas en que el hombre suele desenvolverse. Y agrega,  si los griegos de Sócrates se formulaban grandes preguntas: el ser, el principio, la virtud, la belleza, la finalidad, y trataron de formular debidamente sus tablas de Moral y sus principios de Ética. No es lícito dar tales problemas por juzgados para permitirnos después extraviar al hombre –que ignora las viejas verdades centrales– con nuevas verdades superficiales, que han persuadido al hombre de la conveniencia de saltar sin gradaciones de un idealismo riguroso a un materialismo utilitario; de la fe a la opinión, de la obediencia a la incondición. Por eso debemos preguntarnos si, al sobrevenir las radicales modificaciones de la vida moderna, se produjeron las oportunas orientaciones llamadas a equilibrar al hombre.

Si ya en 1949 Perón  alegaba, la historia de la humanidad es una limitada serie de instantes decisivos. No cabe duda de que hoy más que nunca debemos encaminar nuevamente a nuestra sociedad desvirtuada por los cambios vertiginosos que se vienen dando en el mundo. Esto es por supuesto si queremos apostar a ser un país, participe de su propio destino.

Este es un tema muy complejo que necesita de una máxima predisposición por parte de la sociedad, de todos los partidos políticos y principalmente de nosotros los peronistas, porque tenemos una filosofía de vida, un pensamiento que transmitió el general y que está profundamente arraigado en el pueblo argentino.
El justicialismo tiene hoy una nueva oportunidad histórica de volver a las bases, e inculcar los valores y principios justicialistas, que vienen hacer como ayer los cimientos de una nación pujante, desarrollada y orgullosa de su destino.

Los grandes principios no se tocan, lo que si podemos hacer los peronistas, es charlar, debatir, cual es el camino que queremos para nuestros hijos y futuras generaciones. Si es, el camino del respeto, la disciplina, que es  uno de los ingredientes del éxito tanto de una persona o de un país, de los valores cristianos y morales. O si preferimos para nuestros hijos el camino del conformismo, la desobediencia, la falta de respeto a las instituciones, a Dios, al prójimo. En el peronismo respecto a este tema tenemos un lema, “dentro de la ley todo, fuera de ella nada”, estos últimos ítems están fuera de la ley y muchos más, que hay que corregir.

Doctrina significa, principios, valores, forma de pensar y de proceder, no son obras públicas, ni mucho menos hacer clientelismo político a costa de los humildes. Les recordamos a estos/as,  que el pueblo peronista lo tienen muy bien identificado y que ya fue la hora de gritar Perón  y hoy a llegado la hora de defenderlo, de los traidores e infiltrados que usurpan nuestras banderas en beneficio personales y en perjuicio del pueblo peronista, que es el pueblo trabajador, que lucha, que se capacita, que pone y saca lo mejor de si mismo para beneficio propio, el de su familia y el de su país.

Perón nos decía: la vida es lucha y es un constante esfuerzo de adaptación que requiere de disciplina, voluntad, perseverancia y de una serie de cualidades, que solo los hombres que están dispuestos a poner todo de sí mismo, podrán alcanzar el éxito y la gloria. Perón fue uno de esos hombres, el puso lo mejor de su persona, (no para que cualquiera venga a levantar sus banderas y a pisotear su partido y su buen nombre como lo han hecho, e incluso hay algunos que le quieren cambiar el nombre) para que la sociedad argentina sea una sociedad culta, con valores, principios y a su vez sea un ejemplo para la humanidad.

Por nuestros hijos y futuras generaciones, construyamos juntos un futuro mejor.  Reconstruyamos al peronismo y luchemos por una sociedad mejor, con valores, morales y cristianos, que es lo que siempre nos transmitió el general.

Diario Peronista