13 agosto 2014

La Argentina en el Mundo de Perón.

Los argentinos tenemos que empezar hablar sin reservas mentales, es decir sin resentimientos, ni odio, si queremos encontrar una verdadera solución, un camino hacia el progreso, bienestar para todos los argentinos. Lo fundamental frente a una determinada situación siempre es la salvación de la comunidad, porque nadie ha de realizarse en una comunidad que no se realice.  Cuando hablamos de salvación siempre lo hacemos en todos los planos de la vida del hombre, obviamente empezamos por el plano económico, luego vamos por lo demás.

En este sentido, Perón decía, todos los argentinos, los funcionarios, empleados, obreros,  dirigentes debemos empezar hablar, actuar con buena fe y con buena intención. Esto es por supuesto, si es que tienen el deseo y la predisposición como la tengo yo de que este país salga adelante. Un buen procedimiento, sincero, leal y patriótico, hará las cosas mucho más sencillas.
Es precisamente desde esta premisa que se llega a buen puerto. Para nosotros los justicialistas “la política de estado siempre ha de estar cimentada en la sinceridad y en la lealtad; jamás en las combinaciones más o menos insospechada de los intereses personales, de los intereses del circulo o de los intereses que no sean los reales de la Nación y de la prosperidad de nuestro futuro,  Juan Perón”.

Hemos observado que hoy las sociedades modernas valen por la calidad de los políticos que la encuadran, dirigen y por la calidad cultural de los trabajadores. Por eso nosotros desde un principio siempre apostamos a elevar el nivel de vida y cultural del trabajador, esta fue una iniciativa desde que tuve a cargo la Secretaria de Trabajo y Previsión, pero antes tuvimos primero que organizar al trabajador argentino, dale lo que le correspondía por derecho y una vez organizado y todo puesto en orden, “su derechos, su salario real y legal” el objetivo fue empezar a inculcar al trabajador que debía en tiempos libre dedicarse a profesionalizar su oficio y a elevar su nivel cultural, adquiriendo de esta manera valor agregado a su vida y aportando a la Argentina un valor sin precedentes en la historia de nuestro país y del mundo.

Hoy al igual que ayer nosotros debemos empezar a pensar en grande. Al respecto Perón expuso un escenario internacional y nos dejo a los peronistas una serie de consejos, que hoy son indispensables si queremos pensar en grande como lo era su visión.  El decía que para cocinar un guiso de liebre, primero debemos conseguir la liebre, es decir que si queremos y deseamos caminar por estos senderos, primero debemos partir de un punto de inicio y ese punto es anular de nuestro sistema los extremismos, ya sea de izquierda o derecha, eliminar todo tipo de sectarismos que solo genera en nuestra comunidad discordia y enfrentamientos. Este juego de enanos que se ha dado en muchas oportunidades, tenemos que abandonarlo.

Tenemos que empezar a pensar que formamos parte de un Continente de un mundo. América vive para sí y para la civilización, vive para el mundo. Pero vive también con el presentimiento, casi diría con la certidumbre, de que debe hallarse unida y preparada para desarrollar su misión que algún día podrá encomendarle el destino. Mi supremo anhelo es que mi patria ame a todos los pueblos de la tierra y que sea cordialmente amada por cada uno de ellos.

Es indudable que todo este juego de la política internacional que busca una dependencia, no es una cosa que se realiza solo, porque Dios es grande y misericordioso. Este es un proceso que está en marcha y que la única manera que tienen los países de salvar su destino es mediante la organización universalista. Y en esa organización universalista se llegará a establecer un sistema en que cada país tendrá sus obligaciones, vigiladas por los demás, y obligado a cumplirlas aunque no quiera, porque es la única manera en que la humanidad puede salvar su destino, frente a la amenaza de la superpoblación y de la destrucción ecológica del mundo.

Es así que nosotros debemos comenzar a pensar; y debemos comenzar a pensar, también, que ese universalismo ha de ser organizado por alguien, y que si nosotros no nos disponemos también a intervenir en la organización de ese internacionalismo, todos nuestros años de lucha por liberarnos serán inútiles, porque si los imperialismos actuales imponen el ritmo de esa universalización, lo harán en su provecho, no en el nuestro.

Los argentinos de la generación que nos sigue a nosotros deberán resolver, •son de una importancia tal, y tan llenos de peligros y de acechanzas, que si no se los descarta por una acción que comencemos desde ahora, es probable que lleguemos en retardo a la solución de esos problemas, y que, en consecuencia, paguemos también como pagan todos los que llegan tarde.

Por un futuro mejor.
Diario Peronista