09 agosto 2014

Perón, su Doctrina, el porqué de la implementación y el ROL del FUNCIONARIO PUBLICO.

En 1952 Perón se dirigió a los ministros de la siguiente manera: “los he reunido este día para hablar no ya de la organización estructural, que está hecha, sino encarecerles que nos ayudemos todos nosotros para encarar la tarea cualitativa de ir perfeccionando la administración y perfeccionando al hombre, porque eso ya no depende de la organización, sino que depende del hombre, depende del funcionario, del empleado y aún del obrero que trabaja dentro de la administración”.

El objetivo es legarle a la república una organización estatal que le permita decir que se administra y gobierna de la mejor manera, por si sola, por si misma. Porque en nuestro país no debe darse el panorama lamentable de un país que se gobierna todavía mediante la discrecionalidad política de los hombres, tan llenos de defectos, y tan llenos de pasiones, como también tan cargados algunas veces de virtudes. A nuestro País hay que gobernarlo organizadamente, si se lo quiere gobernar.

Porque es necesario, me he tomado el tiempo suficiente para realizar una doctrina nacional, porque cuando los hombres no están adoctrinados es mejor no juntarlos; nuestra tarea es una tarea de equipos. La doctrina nacional puede ser discutida, pero debe ser aplicada porque algo tenemos que hacer. Discutirla para perfeccionarla, pero aplicarla. Una doctrina es indispensable para que todos sepamos qué es lo que tenemos que hacer. Tanto en el gobierno como en la vida cotidiana.

Además una doctrina nacional es fundamental en la nación, como fundamentales son el alma y el pensamiento de un hombre, porque de poco valdrá la organización sino hacemos del hombre que la compone un hombre trabajador cada día más honrado y más capaz. No es solamente la de capacitar técnicamente, sino también educarlos en una moral administrativa intachable.

El gobierno no puede ser la acción burocrática del trámite. El gobierno tiene que ser algo más noble. El punto de partida nuestro es que hoy, con la organización estructural, tenemos el instrumento, pero tenemos un instrumento sin temple, sin brillo, quizá sin la forma adecuada para el trabajo que tenemos que realizar. Tomemos este instrumento en nuestras manos, y antes de emplearlo, démosle el temple que debe tener, formémosle ese temple, formémosle la capacidad, diríamos formal, para la realización; pulámosle todas sus aristas y estén seguros de que ahora, con ese instrumento vamos a realizar el mejor trabajo con el mínimo de esfuerzos y sacrificio.

Es muy difícil formar hombres que uno los toma ya después de haber andado mucho por la vida y mucho por la administración. No es fácil. Más fácil es formar que corregir, que modificar y que formar de nuevo. Por eso la tarea nuestra tiene en ese aspecto una importancia fundamental, y yo les pido a todos los señores que piensen por sí, que reflexionen profundamente sobre la responsabilidad que pesa sobre nosotros, no solo como funcionarios sino como maestros de los que van a hacer después los funcionarios que nos reemplacen y que deben formarse dentro de esa administración que nosotros manejamos.

Tiene un material de primera clase. Ahora, es cuestión de irlo dignificando, levantando y, sobre todo, de darle poder a la iniciativa de estos hombres. Nosotros tenemos quizá un exceso en la prudencia con que empleamos el gobierno y con qué administramos, un exceso de minuciosidad en la honradez administrativa, para ir borrando poco a poco ese concepto de ladrón que, justificadamente en muchos casos, tiene el pueblo de sus funcionarios y de su gobierno. Somos nosotros los que hemos de honrarlo.

Por eso es necesario poner  en práctica lo más antes posible nuestra doctrina e intensificar nuestro trabajo, con voluntad, esfuerzo, dedicación, porque es el pueblo el que nos coloca la insignia de funcionario honorable. Y en honor a los argentinos nuestra misión como funcionario público siempre será de una conducta moral administrativa intachable y espero que cada uno de ustedes actúen de la misma manera. Juan D. Perón

El futuro no se adivina, el futuro se construye. Por y para el Pueblo Argentino Diario Peronista…

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