14 septiembre 2014

Acciones de un Peronista, Juan D. Perón

Primera Parte
No le está permitido a ningún argentino mucho menos a un peronista hacer un injusto uso de la libertad individual, porque la Carta Magna de la República Argentina establece que debe estar en manos de personas HONRADAS y no de DELINCUENTES.

La constitución no tiene que ser un artículo de museo, porque cuanto mayor sea su antigüedad mayor sea su merito y mayores serán los beneficios hacia el pueblo.

El Peronista debe ser esclavo de la ley, porque ese es el único camino por el cual puede llegar a ser libre. No es suficiente para un peronista ser esclavo de la ley, ha de tener también una Ética Peronista, porque no solamente es delincuente aquel que viola la ley, sino que también es delincuente, en su medida, el que abusa de la libertad, el que viola las leyes de convivencia humana en perjuicio de sus semejantes.

El peronista debe ser un humilde ciudadano de esta tierra, que no debe anhelar poderes ni honores, porque su objetivo debe ser solamente engrandecer al país y hacer felices a nuestros hermanos trabajadores.

La sinceridad y honestidad de las palabras y acciones, de un peronista no solo debe ser parte de su acción sino que además deberá ser el único medio de comunicación que debe utilizar en política.

En la lealtad y sinceridad, un conductor peronista debe tener grabado profundamente en su alma el amor al trabajador, al país, al partido, porque esa es la base para que él tenga en su alma un sentido perfecto de la justicia.

En el régimen justicialista el gobierno y los sindicatos tienen una tarea en común que cumplir, trabajar conjuntamente para dignificar cada día más la vida de los trabajadores.

Para un peronista solo debe existir una sola clase de hombres, los que Trabajan, y luchar por su dignidad, que simplemente es, llevar una vida digna, de trabajo, de bienestar, de progreso, ahorro e inversión.

El concepto de libertad para un peronista es: “no se puede llamar libertad cuando tenés un porcentaje elevado de la población sumergida en la miseria, privada de su dignidad y que los hombres deben tener, dignidad sin la cual la libertad es una palabra más dentro de los modo de vida y existencia.

En mi gobierno siempre se vivió tranquilamente, por consiguiente en un gobierno peronista, se hace una vida de paz y de trabajo.

Nunca debe decir un peronista, a quien se debe votar, porque no eres quien para estar quitándole a la persona parte de su dignidad. El peronista debe concebir a la política de una sola manera con finalidades nacionales, no con finalidades electorales. Concebimos a la política como un medio y no como un fin en particular.

Como gobernante debe estar atento a la voluntad del pueblo -cuando hablo de pueblo me refiero tanto como mujeres y hombres trabajadores recuerden que para un peronista solo existe una sola clase de hombres los que trabajan- si se llegara a equivocar será él quien habrá de sufrir las consecuencias de sus malas acciones y no el pueblo que ya bastante sacrificio hace para engrandecer esta nación. Solamente debe obedecer sus dictados.

Un peronista deberá acatar nuestras órdenes, es necesario para bien del movimiento pasar de la etapa gregaria a la institucional, donde solo los peronistas deberán elegir a nuestros futuros conductores, a traves de unas elecciones internas.

Dentro de un gobierno peronista, se goza de la más amplia libertad, nadie le va a preguntar a nadie qué hace ni quien es, pero dentro de nuestro movimiento no debemos permitir que los infiltrados y traidores usurpen nuestro partido, porque ellos son sextarios y excluyentes, a ellos les digo que si no les gusta nuestra política y nuestra manera de proceder que se saquen la camiseta y que forme su propio partido.

Volviendo al pueblo, recuerden que el estado justicialista jamás se pone en contra de la corriente del pueblo, sino que hacemos lo que el pueblo dice porque rara vez se equivoca.

El futuro no se adivina se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista