21 septiembre 2014

Como solucionar un problema político y económico en nuestro país, Juan Perón

Cuando un gobierno posee problemas de índole político y económico como el nuestro, la solución no ha de alcanzarse con el empleo de estudiadas formas de amabilidad o ingeniosos sistemas de engaño, sino mediante una efectiva y veraz acción que, con medidas de fondo, vaya desarmando los odios y prevenciones que la injusticia y la arbitrariedad han montado.

La falta de paz, confianza y trabajo en el país es una consecuencia directa de las malas decisiones políticas. Sin paz no será posible una convivencia y sin ella no habrá confianza, por eso la solución política justa es previa a cualquier otra solución.

La clase productora sabe que las fuerzas o los "factores de presión" siempre nos condujeron al país a una economía de miseria y que no podrán salir de ella si los métodos y los hombres no cambian. Las soluciones políticas, económicas y sociales no pueden llegar sino por el camino de la paz y la confianza, pero ambas no pueden llegar precedidas por la injusticia y la arbitrariedad. Esto debemos comprenderlo, en especial los dirigentes, porque un político puede carecer de todo, menos de imaginación y sensibilidad.

El Pueblo ha aprendido ya que sin su participación activa en el Gobierno no encontrará solución a ninguno de sus problemas, pero también conoce que en la Argentina de hoy nada se puede solucionar sin el concurso orgánico de los trabajadores.

En ocasiones se habla de la "crisis argentina" esta, es una frase vieja y conocida por la sociedad argentina debido a problemas de índole económico, de inflación, desempleo, pero no se habla de una crisis mayor presentada por una falta total de política y honestidad que en la mayoría de los casos son la causa principal de todos los males.

La crisis moral de los argentinos es el peor azote que le puede suceder a nuestro país, con el agravante de que si un estado se empeña con una contumacia incomprensible de mantener su política y de ser previa a toda otra solución.

Dentro de ese estado de cosas la clase trabajadora organizada ha sido el refugio de los valores morales de la comunidad argentina y ella tiene la grave responsabilidad de mantenerlos aun cuando a su alrededor todo se descomponga. Consciente del deber de esta hora, no puede ceder ni a la fuerza ni a la insidia. Deberá enfrentar la situación pero solo a ellos le corresponderá siempre la gloria de haber luchado por mantener las virtudes de su Pueblo, que no ha cedido a la descomposición de sus pretendidos dirigentes políticos. Todo ello por falta de grandeza de los hombres a quienes importa más servir sus mezquinos intereses que los de su País.

La historia nos dice que de todas las destrucciones que se han operado en el país, la peor de todas ha sido la "destrucción del argentino". Desde el más encumbrado de los ciudadanos hasta el más modesto que asalta bancos o personas, está mostrando esa destrucción.

Así como entendemos que la mayor crisis, en la mayoría de los casos, está representada por la carencia de patriotismo en las pretendidas clases dirigentes y en los llamados factores de poder, entendemos también que nadie va a salvar a los trabajadores si ellos mismos no se salvan.

Sólo el sacrificio, la lucha de los trabajadores, podrán salvarlos. En la vida de los hombres, como en la vida de los pueblos, éstos son los valores permanentes que permiten construir un futuro mejor.

El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista