06 septiembre 2014

El Movimiento Peronista está y estará siempre de parte de los trabajadores, Juan Perón.

Los hombres a quienes el destino o la casualidad han puesto en situación de decidir, desgraciadamente no se interesan por la verdadera solución de los problemas, porque ellos están en otra cosa, que poco tiene que ver con la grandeza de la patria ni con la felicidad de los hombres del Pueblo.

Afirmar que la situación económica ha de resolverse haciendo economías es desconocer supinamente el problema argentino. Los países, como los hombres, no se hacen ricos con lo que pueden ahorrar sino con lo que son capaces de producir y ganar. Los malos tiempos económicos, en una economía organizada, se pueden superar con trabajo y buenos negocios.

El Pueblo no ha de quejarse porque se le imponga una dura labor para producir, siempre que se haga lo necesario para que el fruto de ese esfuerzo sea distribuido entre los que trabajan.
Los buenos negocios nacionales completarán el panorama porque, el país, como cualquier otra empresa económica, se enriquece con buenos negocios y, con malos negocios, se funde.

La reacción sindical que comienza a aflorar en el ambiente gremial, pese a las amenazas de represión, tiene su explicación racional en el hecho de que la orientación gubernamental está dirigida hacia la injusticia social que el Pueblo Argentino no tolera.

Si todo un programa de Gobierno se encamina a ahorrar sobre la miseria popular, para que los ricos puedan ser más ricos a expensas del sacrificio ingenuo de los pobres, es natural que tal sistema no ha de ser recibido con aclamaciones.
La solidaridad nacional sólo puede ser compartida por todos los argentinos cuando también se compartan los sacrificios, los esfuerzos y los beneficios.

Esa ha sido la principal razón de mi lucha y la de los movimientos sindicales por la cual No creo que, ni la presión gubernamental, ni las tentaciones puedan conmover la solidez del Movimiento Sindical Argentino. Todo lo más que puede ocurrir es que algunos dirigentes se destruyan si delinquen contra la lealtad que deben a sus compañeros, que han de juzgarlos y sancionarlos ahora o cuando puedan hacerlo.
De lo que podemos estar seguros, es que un movimiento organizado no puede apoyar a un Gobierno que en todos sus actos demuestra que trata de destruirlo. Juan Perón

Desgraciadamente, los hombres a quienes el destino o la casualidad han puesto en situación de decidir, no se interesan por la verdadera solución de los problemas, porque ellos están en otra cosa, que poco tiene que ver con la grandeza de la patria ni con la felicidad de los hombres del Pueblo.

Aquel gobierno que promete los cambios, cuenta con la simpatía de la mayoría, pero al comprobarse la superchería, la esperanza se transforma en desilusión. Nadie puede en consecuencia asombrarse si ahora todos están en contra del gobierno que los ha defraudado. Es así como el problema que se plantea vuelve a lo mismo: la lucha de una minoría contumaz que quiere mantener sus privilegios, contra la mayoría popular que anhela los cambios indispensables a sus más apremiantes necesidades.

En esta parte del mundo desde hace casi un siglo hasta nuestros días; si habría que actuar más efectivamente, influyendo no a los gobiernos, que aquí se cambian como se cambian las camisas, sino influyendo a los pueblos que son los permanentes, porque los hombres pasan y los gobiernos se suceden, pero los pueblos quedan. Por eso nosotros los peronistas estamos convencidos y persuadidos que, así como solucionamos los problemas pasados, resolveríamos también cualquier situación, sin imponer a nadie el menor sacrificio.

El objetivo de nuestra economía es, pasar de una economía de miseria a una economía de abundancia, daríamos el más alto poder adquisitivo a la economía popular, “la clase trabajadora”, donde el que trabaja podrá ahorrar, planificar su futuro y el de sus hijos que son la grandeza nacional, al tiempo que aseguraríamos la justicia social.

Yo no querría pasar a la historia sin haber demostrado, por lo menos fehacientemente, que ponemos toda nuestra real, efectiva, leal y sincera voluntad, para otorgarle al trabajador todo lo que se merece y para que su paso por estos suelos, sean pasos de felicidad, porque ya tiene demasiado con el de arriba que lo está esperando para juzgarlo.

El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista