09 septiembre 2014

El mundo nuevo ya no va a temer sino a los valores del espíritu que son los únicos permanentes, Juan D. Perón

Desde nuestros inicios, el justicialismo ha apostado, a la formación de un hombre más culto, con valores, morales, cristianos y espirituales. Siempre señalamos que el camino que debería recorrer el hombre argentino era por estos senderos. Algunos sectores nunca han comprendido cual fue y es nuestra verdadera misión, he incluso algunos sectores del propio clero argentino.

Ellos mantuvieron su punto de vista hasta el momento en el que se han difundido por el mundo las encíclicas "Mater et Magistra" y "Populorum Progressio" en las que el Vicario de Cristo, hace llegar a la cristiandad las palabras doctrinarias de la Iglesia. Esas sabias y prudentes encíclicas reafirman conceptos que también hace veinte años venimos sosteniendo los justicialistas argentinos, aunque con la oposición sistemática de algunos sectores del propio clero argentino que ahora han de haber comprendido su error si no desean colocarse frente a la palabra y la obra de tan extraordinarios Pontífices.

El peronismo es una nueva filosofía de vida, con una nueva orientación en el que abarcamos e inculcamos en nuestra sociedad nuevos valores, nuevos paradigmas, solamente debemos tener fe en la semilla que estamos sembrando. Nosotros nunca llevaremos nuestra acción a términos de venganza, nos basta por conducirlas por sendas de equidad.

Nuestro sistema se basa en este punto en que la sociedad no sea explotada por nadie. Ya no basta con administrar, es imprescindible comprender y actuar. Lo que proponemos es establecer frente a las nuevas situaciones que aquejan al hombre de hoy y del mañana un nuevo camino que es el justicialismo que intentara implementar dentro de la sociedad una nivelación de valores espirituales y morales, donde el hombre se sienta gusto de vivir en comunidad.
Por eso hoy con la misma actitud que ayer le ofrecemos a la sociedad argentina un justicialismo, profundamente humanista, cristiano y popular, con el fin de desarrollar un sentido completo de la ética que le permitirá defender su dignidad.

De esa ética que esta aconsejando a cualquier hombre o a cualquier mujer hasta donde puede ir con sus inclinaciones personales, recordando que hay una moral que cumplir, una familia que defender y un país que honrar. A esta ética es a la que el pueblo debe incarle el diente profundamente, para imbuir a las generaciones de argentinos en esa civilización que trae el respeto hacia Dios, a la familia, por la tradición y las costumbres, y el honor a una Nación.

El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista