06 septiembre 2014

Independencia no es aislamiento, sino soberanía, Juan D. Perón

No estará de más aclarar a los argentinos en lo que respecta mi opinión hacia el país de Estados unidos, no soy un enemigo de esta Nación: nada más lejos de la verdad. Yo no ataco, critico, y esa crítica no es al país ni al pueblo, ni siquiera a la nacionalidad, sino a los hombres, a quienes la casualidad ha puesto en situación de decidir, que en la política internacional en ocasiones han equivocado el camino y que en otros aspectos han acertado.

En algunas oportunidades suelo utilizar el término de avasallamiento del imperialismo yanqui, esta terminología es importante explicarla a los justicialistas, cual es la razón y el contexto histórico por la cual utilizo dicha frase. El pueblo debe saber que durante mi gobierno no han surgido en ningún momento arrebatos de cariz imperialista. Pero la experiencia que llevo en los años en política, me dice que todos los gobiernos antecesores y sucesores al gobierno peronista, siempre negociaron con ellos a espalda de los argentinos, tomando medidas que perjudicaban a los trabajadores y en todos los casos sumergieron al pueblo a la más absoluta miseria, siendo el pueblo, los únicos que pagaron los platos rotos.

Esta es la principal razón de mi crítica hacia a Estados Unidos y a los gobiernos de turno. La ineptitud del gobierno argentino, llevo a implementar reformas políticas y acuerdos internacionales entre ambas naciones, que tenían como principal benefactor a una gran minoría, “la elite de la sociedad argentina”. Mientras que la gran mayoría de los argentinos pagaba las consecuencias, de lo que considero como un arrebato al pueblo argentino. Esto sucedió por una simple y sencilla razón, nuestros gobiernos de política internacional tenían casi nada de conocimiento y no conocían las reglas del juego y como ellos no son ningunos sonsos se aprovecharon de la ineptidud de nuestros dirigentes. Y las consecuencias están a la vista.

Es probable que en un futuro esa situación pueda revertirse, siempre y cuando que el encargado de dirigir los designios de nuestro país, sepa llegar a un común acuerdo en beneficio de los argentinos y de ambas naciones. Hoy todo es política internacional, que se juega tanto dentro como fuera de los países. Nuestra posición ante el mundo es y será conocida y respetada por todos los pueblos siempre y cuando nuestro país posea una unidad permanente en acción. En esto he tenido preponderante influencia, es verdad, nuestra posición es de absoluta independencia frente a todos los países que integran el consorcio de las naciones del mundo; aclaro independencia que no es aislamiento, sino soberanía. Vale decir, personalidad propia que nosotros hemos puestos al servicio de la humanidad, como mejor contribución a la paz y la felicidad de los hombres.

Recuerden que el supremo anhelo de esta patria mía es amar a todos los pueblos de la tierra y sentirse cordialmente amada por ellos e inclusive por Estados Unidos. Porque nuestro país y América vive para sí y para la civilización, vive para el mundo. Pero vive también con el presentimiento, casi diría que con la certidumbre, de que debe hallarse unida y preparada para desarrollar la misión que algún día podrá encomendarle el destino. Serán nuestros hijos y nietos los encargados ya sea de agradecernos o demandarnos en las páginas de una historia que ha de escribirse para ejemplo de las futuras generaciones.

Los argentinos nos merecemos lo mejor, merecemos vivir una vida digna en una Argentina prospera y desarrollada. Para alcanzar esta meta debemos desarrollar industrias, porque Si no fomentamos el desarrollo de industrias para que ellos tengan trabajo, de qué van a vivir, pero ese trabajo deberá reunir las condiciones que nosotros impusimos desde mi primer gobierno, que va desde un ambiente saludable, que sus derechos sean respetados y cumplidos, y un salario digno donde cada trabajador pueda planificar su futuro sin preocupaciones. Otro punto a tener en cuenta es que tampoco vamos a volcar toda la carga al campo, porque quien puede prosperar si tiene a sus espaldas el peso de esos millones de parásitos, Juan D. Perón.

Tenemos todas las herramientas para hacerlo, es simplemente ponernos manos a la obra. El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista