17 octubre 2014

La ambición de mi vida, por Juan Domingo Perón

Trabajadores hoy quiero expresarles todo lo que mi corazón siente hacia ustedes y todo lo que he de hacer en mi vida por su bien.

Trabajadores, trabajadores, muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento (el de los trabajadores) como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la patria.

Que sea Desde esta hora, que será histórica para la República, que sea el coronel Perón un vínculo de unión, que haga indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejército y la policía. Que sea esta unión eterna e infinita, para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y auténticas fuerzas de la nacionalidad y del orden, que esa unidad se indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad, sino también sepa dignamente defenderla.

Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, los verdaderos justicialistas. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa del medio millón, está indicando al mundo su grandeza espiritual y material.

Y ahora, como siempre, de vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada la obra que es la ambición de mi vida, la expresión de mi anhelo de que todos los trabajadores sean un poquito más felices, que tengan dignidad, que sean más cultos, con buenos valores, con un buen salario, que tengan capacidad de ahorro y que puedan planificar un futuro para sus hijos.

Ha llegado el momento del consejo. Que lo doy con mi corazón tan abierto como puede presentarse a una cosa que tanto ama como ustedes los trabajadores. Recuerden trabajadores: únanse; sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos.

Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos, para que, juntos con nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes, los trabajadores.

Recuerden trabajadores, el futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor. Feliz Día Compañeros PERONISTAS
Diario Peronista
Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni