12 octubre 2014

Nuestra revolución social, por Juan D. Perón

Con nuestras políticas de gobierno los trabajadores lograron un cambio radical en sus vidas, a lo que le llamo un cambio de paradigma, una nueva manera de ver las cosas. Las aspiraciones que tenían los trabajadores de llevar una vida digna, con un buen salario que le permitiera alcanzar el bienestar y poder planificar un futuro y gozar de los placeres de la vida, con nuestras políticas todo fue posible.

Hasta podríamos comparar el sentimiento de frustración que padecían los trabajadores en esa época, el dinero que ganaban no les alcanzaba, sus derechos no existían, eran explotados, el sueño de mandar a sus hijos a la universidad era tan solo eso.

Nuestra revolución empezó el día que asumí la secretaría de trabajo y previsión, a partir de allí empecé a sembrar en los trabajadores la semilla de la organización, del progreso, del bienestar, de futuro y que una nueva vida puede ser posible para ellos, pero que dependía exclusivamente de ellos mismos, solo ustedes los trabajadores pueden salvarse, nadie lo hará por ustedes, siempre les dije eso.

El 17 de Octubre de 1945 la semilla dio su fruto, fue el día de punto de inflexión en mi vida, en la vida de los trabajadores y en la del país. Ese día triunfo la nueva orientación, trastrueca las bases de la sociedad, los conceptos cambiaron, lo que antes era malo paso a ser bueno y viceversa, cambio las aspiraciones de la época, la perspectiva ulterior de la colectividad, a esto yo le llamo una verdadera revolución social. Si en cambio, en vez de introducir cambios de fondo en las instituciones como lo hicimos nosotros, nos limitábamos a cambios solo de forma, a sustituir dirigentes del Estado, sin tocar las instituciones, eso no es revolución social sino un golpe de estado.

Los cambios introducidos en el sistema brindo una nueva perspectiva y un nuevo concepto sobre el hombre. Al que el movimiento justicialista, que es un movimiento profundamente humanista, cristiano y popular, afirmó que todos los hombres son ARMONIA de materia y espíritu, de individualidad y de comunidad, por consiguiente todos son iguales, no hay clases privilegiadas, solo existe una sola clase de hombres los que TRABAJAN.

Todo indica con que voluntad y fe hemos trabajado diariamente para poder incrementarles las posibilidades de progreso y desarrollo a esta nueva clase de hombres, para luego poder incorporarlos al sistema con su máximo potencial, obteniendo como resultado un magnifico desenvolvimiento en todas las actividades de la vida del hombre.

Esa nueva filosofía de vida que hemos logrado con una orientación cultural, hizo que el hombre tenga el afán natural de superación y frecuentara diariamente las aulas, a informarse, a capacitarse, para poder estar en condiciones más eficientes para afrontar los desafíos que crea la vida a diario. Pero hay otra inspiración que llevo al hombre hacia los libros. Fue un propósito alejado de toda especulación de carácter materialista, una necesidad de carácter meramente espiritual. La decisión tomada por estos nuevos hombres, no fue solamente un aporte que lo ha beneficiado a ellos, sino que también hicieron un gran aporte a nuestra Nación.

Esta es la clase de hombres, que con su trabajo, esfuerzo, respeto y dedicación realzan los valores de nuestra patria y forjan el futuro esplendoroso a los que todos los argentinos aspiramos.

El futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista
Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni