09 noviembre 2014

Liderazgo, gobernabilidad y desarrollo en la nueva sociedad, por Juan D. Perón

La gobernabilidad, la capacidad de gobernar, es uno de los componentes centrales en el análisis de los distintos niveles de gobierno. La tarea de gobernar no es una tarea fácil mas aun en estos tiempos donde la sociedad de la información y del conocimiento está generando cambios importantes en el hombre y en las comunidades. Perón nos decía: se avecinan cambios radicales en la vida de los hombres y que es nuestra obligación “los dirigentes” crear una montura para poder cabalgar esa evolución natural de la vida. Además dijo que nosotros no somos nadie para detener esa evolución, somos unos angelitos, porque el mundo se mueve y se desarrolla por factores de determinismo y fatalismo histórico.
Solo fortificando nuestras instituciones ya sea políticas, gremiales, es allí donde encontraremos  todas las herramientas necesarias para poder cabalgar dicha evolución. La historia nos demuestras que solo nuestras instituciones han logrado superar la barrera del tiempo, los hombres pasan y las instituciones quedan.

En política como en cualquier cuestión de la vida, el hombre debe hacer lo correcto para el bien de la Patria, el desarrollo de la Nación y la protección de su familia. En palabras del general hay muchos políticos que perdieron y pierden la masa del pueblo, porque se dedicaron a algunas macanas. Desconformaron a la conducción auxiliar, no la mantuvieron dentro de la disciplina, el respeto y orden, se embanderaron en un pequeño grupo pensando que gobernaban a todos los argentinos y con el tiempo fueron descomponiendo la organización de los cuadros. Algunas veces algunos conductores creen que han llegado al pináculo de su gloria y se sienten semidioses. Entonces “meten la pata todos los días”. Cuando un conductor cree que ha llegado a ser un enviado de Dios, comienza a perderse, a perder su liderazgo y la sociedad comienza a perder la confianza que le tenía en su momento. Y este empieza a abusar de su autoridad, de su poder, poder que se lo ha otorgado el pueblo, no respeta a los hombres, a las instituciones, desprecia al pueblo,  que es el pueblo trabajador y desde ese día comienza a firmar su sentencia de muerte, Juan D. Perón

De aquí parte la gran diferencia que existe entre un caudillo y un conductor. El caudillo improvisa, el conductor planea y ejecuta. El caudillo se mueve en pequeños grupos, el conductor es un líder natural que moviliza voluntariamente multitudes. El caudillo destruye, el conductor crea constantemente cosas nuevas. En síntesis el caudillo es un oficio mientras que la conducción es un arte. El arte de gobernar, conducir no es mandar, conducir es persuadir, en mi concepto, el manejo de hombres en política estriba en no tener nunca la necesidad de ordenar nada. El procedimiento ha de ser tal que cuando uno desee que se realice una acción, que los propios encargados de realizarla han de querer que uno lo haga así. J. D. Perón

Para nosotros gobernar, es cuando el pueblo gobierna, aspiramos a una política de masas, de gente trabajadora, que apuesta al progreso, a la educación, a la cultura, a los buenos valores morales y espirituales. Nosotros estamos obligados a trabajar para el pueblo, porque para eso se nos ha elegido y para eso se nos paga en nuestra función, lástima que algunos a veces se olvidan de donde ha venido.
El general decía el pueblo está orgulloso de su destino y eso los vemos todos los días porque cada vez son menos los ciudadanos que se definen por sistemas extraños a nuestra tradición democrática, y aunque ello en parte se debe a la situación de bienestar económico reinante de los trabajadores, no es menos cierto que fundamentalmente se debe a la gran aceptación por parte del pueblo de nuestra doctrina. Doctrina que dentro de un orden de valores cristianos, exalta los valores del espíritu y asigna al hombre una dignidad superior, aspirando a que el logre sus altos destinos en una sociedad organizada con justicia y buenos valores.

Liderar, gobernar compañeros, para guiar al pueblo primero hay que instruirlo, luego educarlo, y ello puede hacerse en reuniones, en conferencias políticas, no estamos aquí para decirles a los hombres que deben votar por nosotros, ni que deben hacer esta o aquella combinación a fin de que surja electo Pedro o Diego, para representarlos dentro de la organización, sino para hablar a los ciudadanos sobre cuáles son sus obligaciones. Porque en nuestro país se habla mucho de derecho pero poco de obligaciones, las obligaciones son tan importantes como los derechos.
Compañeros el futuro no se adivina se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista
Guillermo Ravagni & Carlos Ravagni