13 diciembre 2014

Nosotros no podemos conformarnos solamente con que el pueblo viva en paz, sino que además queremos que viva bien… Juan Perón

El pensamiento, la doctrina y la acción social, desarrollada por Perón a lo largo de sus mandatos presidenciales, ha sido y es sin duda la carta lumínica, la herramienta más poderosa que poseen los trabajadores, “el justicialismo” promulgada hace 70 años por nuestro líder de inmortal memoria el General Perón. Definió y otorgó a la sociedad Argentina los principios que habían de resolver el problema de la situación de los trabajadores y lo soluciono, “todo en su medida y armoniosamente”.

La palabra de Perón a lo largo de estas décadas, ha obtenido dentro de la sociedad una resonancia tal que por el peso, el alcance de su argumentación y la fuerza expresiva de sus afirmaciones, se abrió con ellos un camino, el camino por donde debemos transitar los argentinos para alcanzar y llegar a la Argentina a la que todos aspiramos, una Argentina de Trabajo, Progreso, Desarrollo y Futuro. En realidad, las normas y preceptos del general adquirieron tanta importancia que de ningún modo podrán olvidarse ya en lo sucesivo.

Perón y Evita fueron los primeros que sintieron como propios los daños, los dolores y las aspiraciones de los Trabajadores, de los humildes y de los oprimidos. Ellos destinaron su vida completamente a vindicar, rehabilitar sus derechos y a otorgarles todas las herramientas para que puedan llevar una vida de trabajo mucho más digna, placentera, que les permitió planificar un futuro para su familia.

No obstante el largo período transcurrido desde los inicios del justicialismo, su influencia aun se mantiene vigorosa en nuestros días. En la sociedad, en la vida de los trabajadores, en las instituciones, cuando abordan temas de índole político, económico o social, toman siempre algo de la doctrina peronista, ya sea para aclarar o para añadir nuevo estímulo a la sociedad o a los trabajadores.

Perón fue el primer presidente que compartía los mismos preceptos establecidos por Leon XXIII quien en su encíclica la Rerum novarum estableció: Los derechos, sean de quien fueren, habrán de respetarse inviolablemente; y para que cada uno disfrute del suyo deberá proveer el poder civil, impidiendo o castigando las injurias. Sólo que en la protección de los derechos individuales se habrá de mirar principalmente por los débiles y los pobres. La gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de la tutela pública; la clase humilde, por el contrario, carente de todo recurso, se confía principalmente al patrocinio del Estado. Este deberá, por consiguiente, rodear de singulares cuidados y providencia a los asalariados, que se cuentan entre la muchedumbre desvalida, Rerum novarum Leon XXIII

El peronismo puede proporcionar a los hombres de nuestra época nuevos y saludables criterios para comprender realmente las proporciones concretas de la cuestión social, como hoy se presenta, y para decidirlos a asumir las responsabilidades necesarias, para encaminar definitivamente a la sociedad por el camino del trabajo, respeto, justicia, progreso, desarrollo y futuro. Solamente es cuestión de aceptarlo.

Compañeros el futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor.
Diario Peronista 2015
Guillermo Ravagni & Carlos Ravagni