31 marzo 2015

Perón, los trabajadores y los paros…

Cuando el pueblo trabajador realiza un Paro, ya sea nacional, provincial o local no es que esté en contra de las políticas públicas sociales de su gobierno sino simplemente es que están reclamando lo que pertenece  por derecho, debe ser tomado como un llamado de atención. No hay que confundir un paro, con querer desestabilizar a un gobierno son dos cosas totalmente diferente. Todos sabemos que existen diferentes medios para poder llegar a un acuerdo, el paro es la última instancia que tienen los trabajadores para poder ser escuchados.

Para nosotros, como siempre he dicho, el origen y la finalidad de todo nuestro trabajo es el beneficio del hombre.  Recuerdo una reunión que me causó mucha gracia, de la que no me voy a olvidar. Un industrial decía los trabajadores querían ganar cada día más. Yo lo miré y le dije: " ¿Usted no?". Que cada uno quiera ganar siempre un poco más, es mejor. Lo inteligente y lógico es estudiar las formas en que se pueda llegar a realizar eso sin perjudicar a nadie, porque mejorar un solo lado, perjudicando al otro, no puede ser permanente. La estabilidad viene por un equilibrio y éste viene por un arreglo que a las dos partes satisface.

Lo que debe saber el pueblo es que los trabajadores que hoy están siendo de cierta manera perjudicados por decisiones políticas del gobierno, Dos meses como mínimo no cobran su sueldo, porque hay empresas que deciden abonar dicho impuesto denominado impuestos a las ganancias o impuesto a los trabajadores en dos o en 3 veces y muchos saben lo que esto significa. El equilibrio establecido por Perón sabemos que es difícil establecer pero su ruptura trae las grandes perturbaciones decía el general que no son sino la destrucción de valores y a este punto no debemos llegar jamás, porque existen alternativas o medios como el dialogo, para evitar dicha situación.

Pedir a los trabajadores que renuncien a sus derechos o a sus reclamos es como pedir que renuncien a la lucha y renunciar a la lucha es renunciar a la vida. Porque la vida es lucha precisamente.  Para eso hemos creado una Confederación General del Trabajo cuya misión neta es la defensa de los intereses profesionales y el manejo y conducción de una gran organización sindical unida y solidaria. Esa es la misión de la Confederación General del Trabajo. Y unas 62 Organizaciones que, en estrecho contacto y absoluta inteligencia con ella manejan la política sindical. Con esto aun conformamos a lo que no quieren que los sindicatos se metan en política.

Señores: en este sentido, la política es bien simple, considerada desde el punto de vista sindicalista. Cada uno de los ciudadanos que conforman las organizaciones es libre de pensar, sentir y practicar la ideología y la política que se le ocurra, porque eso es Intrascendente para la organización. Pero la organización no puede ser suicida y apoyar a los sectores organizados que están realmente contra la política que la confederación o la organización sindical debe seguir en beneficio de todos sus asociados.

¿Cómo no va a tener una política la Confederación General del Trabajo, en representación de todos sus adherentes si precisamente esa política es la que va a decidir su destino?'¿Y por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus representantes en los tres poderes del estado que son realmente los que gobiernan, dirigen y conducen a la Nación? ¿O es que los obreros no tienen derecho a ser partícipes en esa conducción, que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que agradecerles?

Ya los pueblos no pueden ser felices si se los somete a un sacrificio, porque se rebelan. A eso estamos asistiendo en el mundo actual. ¿Qué es lo que hay que hacer? Hay que suprimir esos sacrificios. La misión del que gobierna un país, es muy simple, sumamente simple: la obligación fundamental de un hombre de gobierno es hacer la felicidad del pueblo y labrar la grandeza futura de la nación.  Ya no es posible seguir imponiéndoles sacrificios, porque se los ha disimulado de cincuenta maneras distintas. Todos decían: "trabajemos diez anos para que nuestros hijos después sean felices." No fueron nunca felices a otro lado con este cuento.
No hay que sacrificar una generación para que otra pueda disfrutar, que es ya un cuento muy viejo y conocido.

Por eso, compañeros, cuando debemos hablar de sueldos, o sea de salario y precios, tenemos que considerar todos estos aspectos y no hablar por hablar. Los trabajadores argentinos tienen mi palabra en ese sentido. Yo les aseguro que volveremos nuevamente, a los tiempos en que todo el mundo estaba feliz y tranquilo.

Compañeros, el futuro no se adivina, se construye. Por un futuro mejor Diario Peronista.
Guillermo Ravagni & Carlos Ravagni