03 mayo 2015

Hay dos clases de lealtades, la que nace del corazón que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales. Juan Perón

Perón y el hombre
El peronismo es una filosofía de vida, como tal corresponde al terreno de la metafísica y de la ética. Su doctrina social deriva de una concepción del hombre y de la vida. Cuando Perón hace referencia a la doctrina social peronista, no tiene la finalidad de atarlo al hombre a reglas fijas y ortodoxas, por el contrario, lo que se está buscando es otorgarle al hombre  una orientación espiritual para que los desafíos de la vida sean resueltos todos en un mismo sentido, aun cuando estos requieran un amplio campo de acción para ser solucionados.
Simplemente deriva de un conjunto de principios éticos, morales, cristianos, humanos y espirituales que sirven para que el hombre adopte una posición frente a las cuestiones que le plantea la vida. No hace otra cosa que indicarle y demostrarle el sentido en que deben ser dirigidos su pensar, sentir y obrar.
Por consiguientes estos lineamientos generales y básicos para la vida del hombre en comunidad tienen una parte permanente y una parte cambiante. De aquí surge la necesidad de ir adaptando a los tiempos y a la época que estamos viviendo, para que los mismos no se convierta con el correr de los años en un anacronismo, “a fuerza de no evolucionar y no adaptarse a las nuevas necesidades del hombre”, y pueda seguir con su finalidad que es brindar una adecuada solución a cada problema.

Por eso el peronismo nunca se conformo solo con establecer principios doctrinarios de justicia social, sino que fue mucho más allá, desarrollando alrededor todo una teoría que deriva en la forma del accionar del hombre. Si intentaran solucionar los problemas  sin ir a las causas fundamentales del mismo, se pasarán la vida "gastando en aspirina" en una tarea inoperante e intrascendente, como resulta toda acción que intente solucionar las consecuencias, dejando subsistentes las causas que las ocasionan. Nada puede construirse a base de simulación e injusticia, decía Perón.  

El motivo por el cual deriva el gran éxito del peronismo y de sus innumerables realizaciones tanto en el orden material, como espiritual que ha concretado en la práctica, se debe a que siempre fue a la raíz del problema.

Las conquistas de justicia en el orden social dieron lugar al renacimiento de un nuevo ser. Logrando en el hombre una superación personal, que lo llevó a lo más alto de su ser. Nunca se busco y no se busca que el hombre sea un santo, sino que cada día sea una mejor persona, que este mucho más cerca del bien, tanto en pensamiento como en acciones. Porque solo el amor y el respeto a Dios, al prójimo y a las instituciones pueden hacer cada día más grande a nuestra nación.

Perón siempre fue un convencido  de que la lucha de clases es un agente de destrucción y no de construcción, y la humanidad para ir a un puerto seguro no debe emplear nunca el sistema de la destrucción, sino el da la construcción. El secreto está en asegurar la justicia, que es la única forma de suprimir la lucha y en restablecer los valores en el hombre. La dignificación, el respeto y la valorización de las cualidades humanas del hombre, dieron lugar a que el hombre  tomara la fuerza suficiente y vaya en búsqueda de una más amplia participación de los frutos de la civilización, y a su vez esta decisión lo orientó hacia un pleno desarrollo.

Cuando los hombres toman conciencia de su sentir, pensar y obrar, se sienten parte y más responsables del destino común, ese el objetivo. Al tomar el hombre conciencia social y personalidad  social se convierte en un instrumento de realización, para su familia y para la comunidad dando origen a la construcción del alma colectiva del pueblo. El hombre siente el deber de transmitir y de construir a su alrededor un mundo mejor, siendo participe de la construcción de una sociedad más civilizada, menos politizada, y principalmente con valores.

La nueva filosofía de vida, simple, práctica que transmite el justicialismo, es a los fines de que la humanidad pueda vivir dignamente y de una manera mejor. Así como las características negativas ya sea del hombre o de una sociedad lo hacen perjudiciales a sí misma, las cualidades de una persona y los caracteres positivos de un pueblo lo convierten al hombre en un ser superior y a la sociedad en una comunidad por excelencia, en donde se encierran todas virtudes indispensables para que el hombre y las comunidades realicen su propio destino.

Por un futuro mejor Diario Peronista. El futuro no se adivina, se construye.
Por Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni