22 agosto 2015

Juan Perón: Nuestras instituciones, nuestras organizaciones y el futuro de los argentinos…

Nunca dije que la obra que hemos emprendido y que los futuros gobernantes deberán seguir construyéndola, esa Gran Argentina que todos aspiramos, la Argentina del Trabajo, Progreso, Desarrollo y Futuro era exclusiva de un partido político, o de una fracción o de un grupo en particular. Las puertas no están cerradas para nadie. Lo que en ocasiones sucede es que las minorías se sienten ofendidos porque no se hace los que ellos dicen, pero parecen que ellos no saben o mejor dicho fingen no saberlo ante la sociedad, siempre se gobierna y se aplica las leyes y el proyecto de país que los argentinos han elegidos en las urnas. La oposición esta como un ente regulador o controlador para que se hagan las cosas correctas o lo planificado.

Es por eso todos fuimos y somos participes de cierta manera: en el avance que han tenido nuestras organizaciones, en la consolidación de nuestras instituciones y lo que hemos logrado para la sociedad argentina, particularmente en la vida del hombre argentino. Esto no quiere decir que debemos bajar los brazos y conformarnos con los que hemos logrado. El mundo avanza a pasos agigantados y lo que se logro es solo el inicio. Para proyectar hacia el futuro sin descuidar el presente, los futuros gobernantes de esta tierra tan querida deben tomar nuestro ejemplo y el de los fundadores de esta patria. Ellos consideraban a la patria como una sola, y ese es el camino, que los argentinos consideremos a nuestra patria como una sola, con un solo cerebro, un solo sistema nervioso, un solo corazón, que ha de vibrar todo aun cuando sufra uno solo de sus hijos, en el lugar más apartado de nuestra tierra ya sea por injusticia de los tiempos o de la adversidad. Ahí tenemos que estar presentes, brindando soluciones, no solo económicas, sino también espirituales, porque como ciudadanos y gobernantes que somos tenemos una ética y una moral que cumplir.
Cuando los argentinos hayamos llegado a tener el convencimiento de que no hay patria ni destino grande hasta que el más insignificante y humilde no solo se sienta sino también se convierta en un piñón indispensable de la enorme rueda de esta patria, no seremos grandes. ¿Y cómo se convierte esta persona en un engranaje importante? Capacitándolo, guiándolo, profesionalizándolo y recién soltarle la mano cuando este argentino se convierta en un ciudadano profesional, de bien, con valores morales, cristianos y espirituales, esa es nuestra misión encaminar a los argentinos por el sendero del amor, de los valores, la paz, la armonía, el respeto, respeto a Dios, a nuestras instituciones y el trabajo.

Porque yo sé que un pueblo que desea disfrutar del bienestar, de la dignidad y del confort con que viven los pueblos dignos y libres, tienen que conseguirlo a fuerza del trabajo y capacitación. El hombre debe poner su voluntad para ser una mejor persona cada día, no solo en el área profesional o de su profesión, sino con su familia, con sus amigos, con la comunidad donde vive. De manera que nadie puede considerarse o sentirse inadaptado en un país donde, con su trabajo y dedicación, puede adquirir el confort, el lujo, si es que los desea disfrutar particularmente.

Compañeros la Gran Argentina que todos aspiramos, la Argentina del Trabajo, Progreso, Desarrollo y Futuro es posible. Compañeros el Futuro no se adivina, se construye y ustedes deben saber que es el pueblo, en su múltiple variedad y disonancia, el que llega a realizar las grandes concepciones. Sin el calor popular quedarían archivadas las más bellas creaciones de la mente. Sólo cuando encuentran el espíritu vivificador del pueblo la idea se transforma en acción y la acción en obra. El camino y las herramientas están es cuestión de querer tomarlas. Por un futuro mejor Diario Peronista.

Por Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni