06 septiembre 2015

La palabra de un peronista...

La palabra del General, fue una palabra limpia y generosa, sincera y honrada. Una palabra digna de imitar, con capacidad de extender la mano a todo aquel que esté dispuesto aportar un grano de arena para la construcción de una Nación más pura, más limpia y más digna. Este es el ejemplo que debemos transmitir a nuestros hijos, este es el ejemplo que debemos dar los peronistas. El valor de nuestra palabra y la humildad con que debe ser transmitida a los hombres fue el ejemplo que nos transmitió el general. Como dijo Evita, Perón creía en la primera palabra de todos los hombres como si fuese su propia palabra, limpia y generosa, sincera y honrada.

A semanas de las elecciones, nuestro pueblo anhela que sin mentiras, ni excusas imperen en todo momento  los principios peronistas. Perón nos decía, nuestra sociedad necesita renovar valores, los valores morales, espirituales, cristianos y humanos constituyen los cimientos de esa Argentina que todos aspiramos. Nuestro camino debe ser tomado por la juventud argentina y esta debe llevar adelante para estructurar esa nueva Argentina. La Argentina del Trabajo, Progreso Desarrollo y Futuro, libre de sofismos políticos y de mentiras decía el General.

Para ello nuestra palabra debe ser un baluarte, que permita la realización de la sagrada fuerza que anunciamos en nuestra querida proclama, la unión de todos los argentinos. Pero en primer lugar debemos empezar dar el ejemplo por nuestra casa. Ese milagro ha de realizarse para la felicidad de la patria y la grandeza de la nación. La unidad nacional ha de cimentarse en: la de familia, de las profesiones, la de los trabajadores, para terminar con la del estado que es la unidad nacional.

Esa unidad nos permitirá crecer como comunidad, como país, sin esa unidad, ningún país puede desarrollar en el orden interno y externo, tareas constructivas. Porque le falla su fuerza motriz original, que es la unidad de acción, única fuerza que permite los grandes esfuerzos y la consecución de los grandes objetivos.

Todo parte de una pequeña palabra, palabra que llevada a la esfera política representa no solo acción en el mundo peronista. Sino también que conlleva una serie de características y valores que la hacen única e imprescriptibles. Pero sino la valoramos y no la respetamos llevaremos a los pueblos como lo hemos visto antes que se han exacerbado en sus luchas intestinas, llevando su ceguedad hasta el extremo de declarar enemigos  a sus propios hermanos.

La verdad, la sinceridad, la lealtad, son valores dignos de un peronista que ha de llevarlos siempre como un estandarte.  Es por eso que Perón dijo mi único heredo es el pueblo, porque el pueblo  comprende perfectamente bien el significado de estas palabras y el valor que llevan dentro.  Los futuros gobernantes no solamente deben comprender perfectamente bien el significado de esto, sino que deben ponerlas en práctica, para que pueda reinar la paz, la tranquilidad y el bienestar en la vida de los argentinos.  No hay solución para ninguno de nuestros grandes problemas si antes no realizamos palmaria y prácticamente la unión de nuestro pueblo, que a través de tantos años ha venido disociándose en banderías ficticias y por la mala acción y las mentiras de sus dirigentes.

Para realizar esa unidad, se impone pensar en los altos objetivos de nuestra vida: Dios y la Patria, que son, sin dudas, las dos nociones que nos unen de modo totalmente indisoluble.

Compañeros, tenemos las herramientas, tenemos el camino, no adivinemos el futuro, porque el futuro no se adivina, se construye. Por un Futuro Mejor Diario Peronista.

Por Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni