29 noviembre 2015

El justicialismo, el escudo de los trabajadores...

Comienza una nueva etapa en la vida política de nuestro país y también en la de nuestro partido, el Partido Justicialista que es el escudo de los trabajadores.

Respecto a este nuevo ciclo que nos toca vivir en el justicialismo Perón nos dice que para poder cumplir en el tiempo y en el espacio con la misión que nos corresponde, que es ni más ni menos aportar para la construcción de la gran Argentina soñada por todos los argentinos la Argentina del Trabajo – Progreso – Desarrollo y Futuro, sin descuidar obviamente la dignidad, el bienestar de los millones de trabajadores, lo lograremos solo mediante una sólida organización funcional y una conducción adecuada, que nos permitirá alcanzar la unidad doctrinaria que lleva a la unidad de criterio, base para una misma manera de ver, base para un mismo modo de apreciar, resolver y ejecutar.

Esta dirección ha de contar con la voluntad y el aporte de los trabajadores y la coordinación de todos los PERONISTAS, porque la mayoría de los errores residen en una falta de: ORGANIZACION, UNIDAD Y SOLIDARIDAD que posibiliten una apropiada conducción de conjunto. Estos tres valores, son los valores fundamentales que el general estableció no solo para la construcción de poder, sino para que nuestro movimiento posea la madurez que se necesita para enfrentar y resolver cualquier desafío.

Cuando hablamos de una conducción adecuada, no estamos hablando de un justicialismo dirigido, no seriamos tan torpes de emplear este sistema decía el general. El justicialismo tiene que salir del pueblo, tiene que formarse en el pueblo y tiene que desarrollarse en el pueblo. Si no se hace así no es justicialismo. Entonces debemos iniciar una nueva etapa de trabajo intenso que nos permita poner a tono con las nuevas necesidades y circunstancia que nos toca vivir.

El aporte que debemos hacer como ciudadano y como movimiento hacia nuestra comunidad, esa comunidad anhelada por todos donde el respeto y el amor a Dios, al prójimo y las instituciones prevalecen sobre todas las cosas, es precisamente aportar nuestro grano de arena  para llegar a esa comunidad deseada, donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto, y existe una alegría de ser fundada en la persuasión de la dignidad propia de cada individuo. El objetivo es seguir por el sendero que nos lleva a esa comunidad donde cada individuo tenga algo que ofrecer al bien general y algo que integrar.

En este camino todos tenemos un grado de responsabilidad y principalmente los hombres de la función pública, que es menester hacer el bien y realizar la obra, aun cuando algunos no la reconozcan y la nieguen.  Ahora cada uno de nosotros debe poner su mano en el corazón y preguntarse, si sabemos cumplir con nuestro deber, no solo como ciudadano sino también como SER cristiano y espiritual, y si hemos puesto el empeño necesario y si hemos hecho el esfuerzo que el país esperaba de nosotros.
Actualmente es necesario hacerse esta autocritica constructiva, principalmente porque a partir del 10 de diciembre el pueblo argentino ha decidido un nuevo rumbo para la vida política del país que requerirá también de nuestro esfuerzo y dedicación.

Nuestra doctrina no cree en la violencia que desgarra sino en la superación que eleva y construye, en la plenitud de su contenido, sin miras egoístas, ni hacia fuera ni hacia dentro. Principalmente porque nuestra religión no nos permite, nuestra religión es de humildad, de amor y de exaltación de valores morales y espirituales. Ese amor procede del conocimiento de si mismo e inmediatamente de la comprensión y de la aceptación de los motivos ajenos.

Compañeros el Futuro no se adivina, se Construye. Construyamos juntos un futuro mejor, con armonía, equilibrio  y amor. Diario Peronista.
Por Carlos Ravagni & Guillermo Ravagni