26 de octubre de 2019

La razón de ser justicialista

En la sociedad argentina existe un desconcierto en los conceptos que ha llegado a tales extremos que ya no son los hechos o las ideas que definen una doctrina, sino las personas o grupo que se apoderan de ellas, para beneficios que no son los del pueblo. Juan D. Perón

En el camino de la política, que algunos hombres decidimos transitar este pasaje de la vida en búsqueda del bien para nuestro país, la disciplina política es un requisito indispensable, es una obediencia por convicción, una obediencia absolutamente voluntaria, que tanto dentro del movimiento, como en el lugar que nos toque estar, tenemos reglas, principios y valores que debemos cumplir y respetar. Porque somos nosotros los encargados de demostrarle con nuestro ejemplo, al pueblo, a la sociedad y al mundo el camino por donde debemos transitar, el camino del respeto: a Dios, a la Patria, a las instituciones y al prójimo, esto compañeros solamente se consigue mediante educación y con normas cristianas.

Normas que nuestra carta magna bien establece, porque quienes la sancionaron, pese al amplio criterio liberal en que se inspiraron y que se refleja en todas sus normas, no pudieron desconocer que el gobierno de los pueblos se ha de basar en normas de moral y que las mismas tienen su origen en preceptos religiosos. Entonces fue menester crear una doctrina nacional, que marche con estos principios, el justicialismo “profundamente humanista, cristiano y popular”, aunque la forma definitiva de esa doctrina haya requerido muchos años de lucha y de trabajo.

Por eso nosotros afirmamos que nuestra doctrina es la de todos los argentinos y que por la coincidencia de todos en sus principios esenciales ha de consolidarse la unidad nacional. Unidad que podrá tal vez ser desvirtuada por algún astuto maxista que a sueldo de intereses extraños no les convenga nuestro justicialismo.

Para el bien de la patria, el de nuestro movimiento y para que nuestras futuras generaciones no se desvirtúen de nuestra causa, que es la causa de los trabajadores, nosotros hemos decidido poner fin a todo caudillismo político. Para eso he decido pasar de la parte gregaria a la institucional, donde establezco reglas y principios que los peronistas deben cumplir al pie de la letra, para que nuestro fin siempre prevalezca sobre los intereses particulares de estos caudillitos políticos.

De esta manera  los trabajadores y los peronistas podrán perfectamente identificarlos si están con nuestra causa, o solamente utilizan nuestras banderas para fines que no son los del pueblo, trabajo, bienestar, progreso y futuro.

 Diario Peronista

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