El grado ético nos conduce hacia el progreso

Para asegurar la dignidad es que queremos desarrollar en los trabajadores argentinos un sentido completo de la ética, de esa ética que esta aconsejando a hombres y mujeres hasta donde puede ir con sus inclinaciones personales, recordando que hay una moral que cumplir, una familia que defender, y una patria a quien honrar. Esta ética es la que los argentinos deben incarle el diente profundamente para imbuir a las generaciones de argentinos en esa civilización que trae el respeto a Dios, a la familia, instituciones, tradición, costumbres y a la patria.

Muchas reformas se han introducido en los planes de enseñanza y muchas veces se modificaron los sistemas didácticos. Pero la base de la obra educacional está en la educación del alma que es lo único inmarcesible del ser humano. Este es el motivo principal porque sigue quedando sin solución el problema de fondo. Debemos comprender que el fin de la vida es la virtud. Esa virtud que nos sitúa en un plano superior, el campo de lo ético. En estos tiempos el progreso de los países está, en absoluta relación de dependencia con el grado ético alcanzado por sus ciudadanos. En este nivel de estado se establece la moral de las leyes y pueden ser interpretadas sabiamente.

Para la vida pública esto significa el orden, la acción y el uso feliz de la libertad. Permítaseme decir que la libertad posee carta de naturaleza en los pueblos que poseen una ética, y es transeúnte ocasional donde esa ética falta. Santo Tomás dice: La libertad de la voluntad es un supuesto de toda moral; solamente las acciones libres, derivadas de una reflexión racional, son morales. La libertad fue primariamente sustancia del contenido ético de la vida. Pero, por lo mismo, nos es imposible imaginar una vida libre sin principios éticos, como tampoco pueden darse por supuestas acciones morales en un régimen de irreflexión o de inconsciencia.
Juan Domingo Perón

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